Summer camp NY-Miami – Día 7 | Nueva York

Hoy hemos vivido nuestro último día en la gran manzana, y lo hemos aprovechado al máximo. Hemos podido dormir un poquito más y hemos empezado la jornada con un desayuno más fuerte, casi un brunch, como lo llaman aquí, para cargar bien las pilas antes de salir. Después, hemos regresado a las habitaciones para revisar que todo está en orden, ya que mañana nos vamos, y una vez preparado todo, hemos salido a por el día en Nueva York.

Nuestra primera idea era visitar la Estatua de la Libertad tomando el ferry desde Battery Park, pero, al ser 4 de julio y día festivo, las colas eran enormes y el tiempo de espera muy largo. Así que hemos optado por un plan B muy neoyorquino: hemos tomado el Staten Island Ferry, que nos ha permitido disfrutar de unas vistas fantásticas de la estatua y del skyline de la ciudad, y al llegar a Staten Island hemos tenido tiempo libre para pasear y visitar los outlets. Allí hemos comido y, después, hemos regresado de nuevo hacia Manhattan.

Por la tarde, ahora sí, hemos ido a visitar la Estatua de la Libertad de forma más directa. Hemos tomado el barco y, durante el trayecto, las vistas de la ciudad y de la propia estatua nos han regalado fotos míticas para el recuerdo. Verla de cerca impresiona de verdad: su tamaño, su historia y todo lo que simboliza la convierten en uno de esos lugares que hay que vivir al menos una vez.

Al volver, hemos ido al Monumento del 11S, un espacio de mucho respeto y recogimiento. Allí, cada detalle nos recuerda a las personas que perdieron la vida en aquellos hechos, y el ambiente invita al silencio y a la reflexión. Seguidamente, hemos visitado el Oculus, el impresionante centro comercial y estación de transporte levantado en la zona del antiguo World Trade Center, un edificio muy llamativo por su arquitectura y por la vida que tiene en su interior.

Al final de la tarde, hemos regresado a Queens para cenar. Hoy ha tocado Panda, donde hemos podido disfrutar de comida asiática muy rica, perfecta para cerrar el día con algo distinto. De camino y alrededor de la residencia hemos podido ver cómo en las calles había ambiente de celebración: fuegos artificiales, petardos, barbacoas y familias y grupos de amigos disfrutando del 4 de julio en los barrios.

Una vez en la residencia, ha llegado el momento de las despedidas: hoy nos tocaba decir adiós a los compañeros italianos, serbios y, especialmente, a los andaluces, con quienes hemos hecho muy buenas migas durante estos días. Han sido despedidas llenas de abrazos, promesas de volver a verse y muchos recuerdos compartidos. Mañana salimos temprano hacia Miami para continuar con esta experiencia, así que… mañana más! Seeguimos.