Hoy hemos vivido otro día muy especial en Nueva York, de esos que dejan huella en los alumnos por todo lo que se descubre, se comparte y se siente.
La jornada ha comenzado con el desayuno buffet en la residencia y unas clases de inglés muy amenas, pensadas para seguir aprendiendo de forma natural, cercana y participativa. Un espacio donde los alumnos no solo practican el idioma, sino que van ganando seguridad, soltura y confianza en cada situación.
Después de comer, el grupo ha vuelto a salir para seguir conociendo la ciudad. La primera parada ha sido el MoMA, un lugar que invita a mirar, pensar y dejarse sorprender. Recorrer sus salas ha sido una experiencia cultural muy enriquecedora, perfecta para abrir la mente y disfrutar del arte en una de las ciudades más vibrantes del mundo. Obras de Dalí, Picasso, Andy Warhol, Frida Calo, Van Gogh, etc.
Más tarde han visitado la Catedral de St. Patrick, un rincón lleno de belleza y serenidad en pleno corazón de Manhattan. Su arquitectura y su ambiente han ofrecido un momento de pausa y admiración dentro de un día lleno de emociones.
La ruta ha continuado por Rockefeller Center, un lugar emblemático que siempre impresiona, pero que hoy además tenía una energía muy especial por la presencia del mundial. Las pantallas gigantes, la exposición dedicada al torneo y los aficionados de distintos países han llenado la zona de vida, color y ambiente internacional, convirtiendo la visita en algo todavía más único.
También han recorrido la Quinta Avenida, disfrutando del movimiento de una de las calles más famosas de Nueva York, con tiempo libre para entrar en tiendas, mirar, explorar y vivir la ciudad con calma, cada uno a su ritmo.
Uno de los momentos más divertidos del día ha sido la visita a la tienda Lego, y a la FAO Schwarz, la histórica tienda de juguetes donde se rodó la famosa escena de Big, Allí han podido tocar el mítico piano gigante y disfrutar de un instante que muchos recordarán con una sonrisa durante mucho tiempo.
La jornada ha terminado en Times Square, que siempre impresiona, tanto de día como de noche. Verlo en ambos momentos ha permitido disfrutar de toda su energía, sus luces y su ambiente tan característico. Después de la cena, el grupo ha regresado a la residencia con esa mezcla de cansancio bonito y satisfacción que dejan los días bien vividos.





